PAPELES PARA EL PROGRESO
DIRECTOR: JORGE BOTELLA
NÚMERO 48                                                                                           ENERO - FEBRERO  2010
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TESTIMONIO GRÁFICO

 
Entre las formas de comunicación de las personas existe una que reporta gran evidencia: la del testimonio gráfico mediante fotografía, filmes, vídeo y otras formas que se suceden para recoger la imagen y el sonido. Como lo que se transmite son imágenes reales, parece que comunican con una mayor realidad un acontecimiento, que se les debe prestar más verosimilitud que al testimonio personal de un reportero que relata la noticia. Esto es verdad, pero sólo en parte, pues toda imagen necesita ser localizada e intertextualizada dentro de un acontecimiento, pues las imágenes no hablan por sí solas. Por ello el periodismo gráfico no puede ni debe independizarse de una comunicación colectiva en la que palabra e imagen se complementen para ofrecer una información cierta, la que además de ser veraz ofrezca al destinatario datos suficientes para interpretar el alcance social de la noticia.
El impacto de una imagen puede ser muchas veces más inquietante que el relato de la acción a través de la palabra, pero ésta permite exponer el marco de los acontecimientos en que debe comprenderse, de modo que la información no se dirija sobre el sentimiento del destinatario, sino sobre su razón. El juicio humano se construye con datos de conocimiento, si los mismos son escasos pero impactantes, tanto más se concibe una conclusión que puede quedar muy alejada de la realidad. Esto es lo que puede ocurrir cuando se presenta la imagen como contundencia de información sin la correspondiente exposición del marco social al que corresponde la imagen.
Ha sido habitual utilizar la imagen gráfica para exportar lo típico de cada país, sin tomar en consideración cuánto de realidad social implica esa comunicación. Muchas veces lo típico o tradicional ha quedado convertido en algo marginal de la sociedad, sin que presente relevancia para la mayoría de los ciudadanos. De la misma manera, a veces, se realizan informaciones, reportajes y documentales sobre situaciones límites de una sociedad, que sólo aportan credibilidad real cuando se acompañan de las correspondientes especificaciones de afectación. Las imágenes transmiten una visión que puede generar error de interpretación cuando no se acompañan del correspondiente análisis social.
Esa deformación de la comunicación por la imagen también puede inducir a error cuando se aplica a la contemplación de la historia, pues desprovistas las imágenes de su contexto pueden inducir, por su fuerza expresiva, a una mala interpretación de la realidad social en la que fueron obtenidas.
Hasta ahora ha sido bastante general la concepción de la imagen como auxiliar de la palabra, ya que aquella aporta especificar en una visión lo que la imaginación debe elaborar sobre el  relato. Con los nuevos recursos de comunicación la imagen está adquiriendo mayor protagonismo, esa preponderancia puede advertir del peligro de imponerse las sensaciones comunicativas a la racionalidad del discurso, y así conferir criterios de valor sin el debido contraste intelectual, que no pondere la realidad en virtud del primer impacto, sino de la lógica de una especulación racional.