PAPELES PARA EL PROGRESO
DIRECTOR: JORGE BOTELLA
NÚMERO 76                                                                                     SEPTIEMBRE - OCTUBRE  2014
página 4

INESTABILIDAD LABORAL

 
Los ciclos económicos locales negativos pueden depender de condicionantes de la naturaleza, como la repercusión de la sequía  en cosechas y ganadería, pandemias, agotamiento de recursos y similares; también esos ciclos pueden ser el resultado de una deficiente gestión del gobierno local, como una errática política fiscal o una equivocada política sanitaria. Los ciclos económicos internacionales presentan escasa dependencia de la naturaleza, pues, por su ámbito,  la resultante global del comportamiento de los efectos naturales tiende a ser estadístico, pudiendo equilibrarse las catástrofes localizadas con el general comportamiento en el resto del mundo; lo que sí repercute sobre la economía mundial son las consecuencias de las guerras, por la destrucción social y material que generan; también supone un desequilibrio grande para la estabilidad económica la depreciación de la riqueza generada en los mercados mundiales como consecuencias de la especulación. Por eso en las crisis locales la solidaridad internacional puede reconducir las condiciones derivadas de la depresión económica, mientras que en las crisis internacionales los intereses particulares de cada nación u organismo pueden agravar las consecuencias sociales de los ciclos negativos para otros países, aunque sean quienes menos responsabilidad tengan en los altibajos del sistema económico.
El resultado de esas fluctuaciones económicas son las crisis sociales. Los ciclos expansivos crean crisis de gasto desproporcionado y desmedido consumo, sin que atienda a una real necesidad de las personas, lo que repercute en una asunción desenfocada de la realidad, cuyo efecto es el germen de los ciclos contrarios. Los periodos depresivos repercuten en un empobrecimiento de la sociedad, que se reparte de modo desigual entre la población, de modo que, con gravedad, la crisis afecta solamente a la necesidades básicas de una parte de los ciudadanos, pero sobre casi todos incide en aspectos de ansiedad vital, que resultan más trascendentes que la merma del poder adquisitivo que les pueda repercutir.
La preocupación que generan las crisis depresivas afectan a los dos aspectos más importantes de la vida social: La familia y el trabajo. Sobre el trabajo la depresión económica extiende su mayor crueldad en la limitación de la oferta laboral, la reducción del crédito y la supresión de derechos consolidados en el ámbito de la protección social. Es muy posible que ninguna de esas consecuencias entrañe relación a la causa de la crisis, pero las repercusiones de las desacertadas conductas de los centros de poder financieros que controlan la macroeconomía internacional recaen sobre todos los ciudadanos, quienes pierden la garantía de mantener en la sociedad el puesto de trabajo que les facilite su subsistencia. El fundado temor de esa posibilidad afecta a la estabilidad emocional de modo decisorio, pues del trabajo depende la mayor parte de la credibilidad de la inserción personal en un entorno social. El trabajo es la garantía de la vivienda, de la alimentación, de la sanidad, de la urbanidad, de la atención a las responsabilidades familiares... y todo ello queda en suspenso cuando la crisis dispara las alertas de la relatividad de su seguridad.
Cuando el Estado no asume la responsabilidad que le compete en la política de justicia distributiva, los efectos de la inestabilidad laboral se manifiestan en que una gran parte de los individuos personalizan tan en sí el problema que olvidan que viven en sociedad y la corresponsabilidad que ello entraña, de modo que procuran resolver sus dificultades sin pensar en las repercusiones que para los demás puedan derivarse, olvidando que esa conciencia particularista es la causa del individualismo insolidario que generan las crisis, lo que no hace sino agravar y dificultar una salida racional que no dé como consecuencia agravar la cohesión social que toda depresión económica acentúa.
 

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