PAPELES PARA EL PROGRESO
DIRECTOR: JORGE BOTELLA
NÚMERO 96                                                                                  ENERO - FEBRERO  2018
página 9

DESVELAR LA TRAGEDIA


Desde que existe la prensa escrita han existido medios especializados en transmitir pormenorizadamente a los ciudadanos las tragedias naturales y las obradas por los seres humanos. Aunque pueda parecer un periodismo fácil, de segunda, lo cierto es que hay muchos lectores especialmente atentos a esas informaciones, no por morbosidad, como algunos consideran, sino por conocer al día la capacidad de hombres y mujeres para dañar a otras personas.
Comunicar sobre la malicia humana debe considerarse como parte esencial de la vida social, pero no la más relevante, sobre todo cuando esas tragedias afectan a particulares alejados del ámbito de los lectores. Es cierto que si se publicaran todas las barbaridades cometidas cada día en el mundo por unos hombres contra otros los diarios tendrían que tener el espesor de los libros; por ello lo relevante como noticia está en la novedad y no complacerse en la morbosidad de las despiadadas actitudes.
El mundo de la comunicación sí que está necesitado de profesionales que ejerzan la actividad de denuncia de los delitos de lesa humanidad, que con tanta frecuencia sólo se refieren los que afectan a la parte débil de la sociedad. La denuncia de las masacres humanas, de las hambrunas, del exterminio de civiles en las guerras, de la corrupción, del autoritarismo, de la manipulación de la justicia y de cuantas otras muchas formas de violencia generalizada se produce en el mundo no puede ser objeto del interés económico de los medios en cuestión, sino que debería estar en la mente de todos los buenos profesionales de la prensa oral y escrita.
La deontología del periodista debe primar siempre sobre el interés profesional, y ello le debe conducir a resaltar aquello que ataca a los derechos humanos. Algunos profesionales se han inclinado hacia el periodismo de investigación, y tienen por objetivo la denuncia de cuanto pueda perturbar el orden social. A todos los demás no deja de incumbirles la responsabilidad del compromiso con la verdad, especialmente en aquello que denigra la condición del ser humano. El profesional que conoce y calla porque no considera políticamente correcto pronunciarse, porque prefiere preservar un perfil ambiguo o por intereses políticos, económicos o de promoción está faltando a la verdad, ya que para quien asume el compromiso de la información su vinculación está con el todo de la noticia y no con la parte.
 

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