9105.html PAPELES PARA EL PROGRESO
DIRECTOR: JORGE BOTELLA
NÚMERO 91                                                                                  MARZO - ABRIL  2017
página 4

CONCIENCIA

 
Cuando en el lenguaje se recurre al término conciencia, es muy probable que se precise del contexto para saber qué es lo que se quiere referir, ya que por conciencia se puede entender la moralidad con que juzga cada individuo, la facultad de distinguir la finalidad utilitaria de los actos, el grado de aprehensión intelectual, la intuición sicológica de sí o cualquier otra concepción del término entre las muchas que el lenguaje y la filosofía han especificado.
La introspección se interesa por dos aspectos de la conciencia: La noción de sí y el juicio de valor. Conocerse como quien conoce justifica una facultad que compendia las operaciones de percepción, abstracción e intuición que generan el conocimiento subjetivo de la realidad que da razón de la existencia no sólo de los objetos conocidos, sino también del sujeto cognoscente. Respecto a los objetos conocidos cabe argumentar procedimientos universales en cada especie para aprehenderlos, pero del cómo se reconoce uno a sí mismo como sujeto gestor del elenco de conocimientos sólo puede hablar la introspección individual desde una facultad de análisis generativa. La permeabilidad de la materia al conocimiento, incluso en sus últimas relaciones físicas más recónditas, choca con la impermeabilidad esencial del sujeto cognoscente, aunque sea posible aproximarse a la misma por las manifestaciones externas que concretará su potencia, pero no a su esencia única y individual.
El conocer del ser humano no es simplemente la recopilación de saber, como si fuera la memoria de una computadora, sino que a cada naturaleza de un concepto aprendido se une la intuición de sus posibles aplicaciones, tanto directas como potenciadas o potenciando otros contenidos, de tal modo que sólo cada conciencia conoce cuáles y cuántas formulaciones de aplicación potenciales comprende su conocimiento. La introspección ayuda a conocerse en el reconocimiento de esas formulaciones concebidas en la propia conciencia a partir del conocimiento adquirido.
El juicio de valor por el que se interesa la introspección es respecto al fin que se alcanza con la aplicación del conjunto de los conocimientos adquiridos. La razón humana supone una categorización de la conveniencia de las aplicaciones potenciales de los contenidos del conocimiento; de este modo, las respuestas de la conciencia humana no son respuestas condicionadas a cada imputación cognitiva exterior, sino respuestas categorizadas por el juicio contrastado del fin posible a alcanzar por cada modo de obrar en respuesta a cada implicación externa. La razón evalúa desde la experiencia y la intuición la adecuación de los resultados operativos a los fines concebidos, y en virtud de ello adjudica un valor a cada modo de obrar en un marco de circunstancias específicas que condicionan las posibilidades de lograr cada fin.
Del estudio de esos modos operativos se pueden predecir comportamientos previsibles del modo de obrar de cada sujeto, especialmente de la reincidencia de los mismos, tanto como hábitos positivos o negativos. No obstante los muchos progresos de la sicología a partir de las actitudes predominantes en cada ser humano, el mayor reconocimiento de la ordenación de los valores en su conciencia no puede proceder sino de su experiencia íntima por la introspección que identifique los valores que el juicio personal hace de los diversos contenidos de conocimiento, de las preferencias de sus aplicaciones y del interés de sus fines. Muy probablemente el resultado de esa introspección personal sea el que más ayuda a los profesionales de la psiquiatría y sicología a diagnosticar posibles patologías. También del resultado de esa introspección procede la evaluación de la conformidad de conciencia, o sea el grado de aceptación que la conciencia posee de ella misma por la categorización de los valores que libremente ella misma ha realizado. Precisamente porque esa valoración ha sido ejecutada por la razón de modo libre y no determinante es por lo que puede enjuiciarse como la más o menos deseable en el contraste de los fines reales que alcanza respecto a su potencialidad.
 

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